BIOGRAFIA

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Gioconda Belli: Nicaragua, la mujer y la literatura







La Revolución influyó mucho en todo lo que me ha pasado en mi vida, me cambió totalmente. Empecé a escribir a partir de los procesos que coincidieron en el tiempo, a reconocer que debía hacer algo para terminar con la dictadura”, afirmó la poeta.


Gioconda Belli nació el 9 de diciembre de 1948 en Managua (Nicaragua). Vivió en el seno de una familia acomodada, su padre, Humberto Belli, era empresario y su madre, Gloria Pereira, fue fundadora del Teatro Experimental de Managua. Gioconda fue la segunda de cinco hermanos. Estudió en el Colegio de La Asunción en Managua y en el Real Colegio de Santa Isabel en Madrid, España, donde obtuvo el bachillerato en 1965. Tras obtener un diploma en Publicidad y Periodismo en Filadelfia, Estados Unidos, regresó a Managua y en 1967 contrajo matrimonio. Su primera hija, Maryam, nació en 1969. Sus poemas aparecieron por primera vez en 1970 en el semanario cultural del diario La Prensa de ese país. Su poesía, considerada revolucionaria en su manera de abordar el cuerpo y sensualidad femenina, causó gran revuelo. Su libro “Sobre la grama” le ganó en 1972, el premio de poesía más prestigioso del país en esos años, el “Mariano Fiallos Gil” de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
Fue una firme opositora a la dictadura de Somoza, por lo que tuvo que exiliarse a México y Costa Rica y se integró a las filas del FSLN, organización en la que militó desde 1970 hasta 1994. Fue miembro de la Comisión Político-Diplomática del FSLN. Fue correo clandestino, transportó armas, viajó por Europa y América Latina obteniendo recursos y divulgando la lucha sandinista.En 1978, obtuvo el prestigioso Premio Casa de las Américas (Cuba) en el género poesía por su libro Línea de Fuego.Belli se casó por segunda vez y tuvo a sus hijos Melisa y Camilo.Tras el triunfo sandinista fue representante sandinista ante el Consejo Nacional de Partidos Políticos y vocero del FSLN en la campaña electoral de ese año.Dejó la vida política para dedicarse a escribir su primera novela, sin dejar nunca de lado la poesía. En 1988, Belli publicó su primera novela La Mujer Habitada, que fue un éxito clamoroso de amplia resonancia internacional.

En 1990, se publicó la segunda novela, Sofía de los Presagios. En 2001 apareció en El País bajo mi piel, un testimonio-memoria de sus años en el sandinismo.

Se casó por tercera vez en 1987 con Charles Castaldi con el que tiene una hija, Adriana, nacida en 1993. En febrero del 2008 publicó su última novela El infinito en la palma de la mano, galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2008 de la editorial española Seix Barral, y recientemente con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.





ALGO MAS DE GEOCONDA BELLI 


¿Cómo se relaciona esta última obra con sus trabajos anteriores, tanto en narrativa como en poesía, y qué tan diferente es de ellos?
Es un poco diferente a mis otros trabajos. Aunque también está en la línea de romper los tabús acerca de la condición femenina. Es una novela divertida, que le da mucha autoafirmación al ser femenino. Es una celebración de la “mujeritud” y es una reflexión sobre una etapa de la vida que ha estado muy despreciada para unas mujeres como es la etapa de la madurez, la menopausia, todos esos fenómenos que pasamos, el fin de la fertilidad, cuando los hijos se van… Si no han sido un matrimonio unido por la pasión y que ha sabido mantenerla, llega un momento en el que se acaba el diálogo y se dejan de ver.
Emma, la protagonista, como el carpintero vienen de mundos distintos.
Trata sobre la inserción dentro de la sociedad de otra clase social. Porque la protagonista, que viene de una clase privilegiada, al encontrarse con el carpintero de alguna manera entra en otro mundo.
Sus novelas se catalogan como eróticas…
Esas son etiquetas. Me molesta que me pongan a hablar siempre de erotismo porque todas mis novelas son eróticas. El erotismo es algo que vivimos todos. Reconocido o no, todos tenemos en alguna medida la experiencia erótica. Cuando vivimos, cuando respiramos, cuando estamos enamorados. Almudena Grandes dijo que el deseo, que es realmente lo erótico, existe desde tiempos inmemoriales y ha sido uno de los motivadores más grandes del ser humano. Escribir sobre eso es muy importante y escribirlo desde el punto de vista de una mujer más, porque el deseo ha estado prohibido. Las mujeres han sido objetos de deseo, pero no hemos hablado de nuestro deseo.
¿En qué momento se encuentra la literatura de la región?
La literatura centroamericana es un secreto por descubrir a escala mundial. Ha estado muy regional. Incluso ni eso. Ha estado cerrada a sus propios países. Por eso encuentros como Centroamérica Cuenta son importantes porque permiten no solo que nos conozcamos entre nosotros, sino que nos relacionemos con otros escritores de otras partes del mundo y que se dé a conocer nuestra literatura.
¿Y en el caso de las escritoras centroamericanas?

Hay un montón. Hay muchas narradoras y poetas. No es que no estemos escribiendo y que no haya trabajos, sino que la mayoría necesita un empuje para darse a conocer más allá de las fronteras.
La mujer tiene que creer en sí misma
P. ¿Qué influyó para que su obra aborde lo femenino?
G.B.: El  ser mujer y haber vivido todo lo que vivimos las mujeres. Quería contar cómo es ser mujer desde una perspectiva positiva y celebratoria.
P. ¿Qué la hizo revolucionaria?
G.B.: La situación de mi país. Yo crecí bajo la dictadura somocista, que era una dictadura muy cruel y sanguinaria y mi generación llegó a un momento en que se dio cuenta que no podía cambiar la dictadura que no fuera con la lucha armada y desafortunadamente tuvimos que tomar esa decisión de armarnos y poder hacer una lucha contra la dictadura y eso fue lo que me decidió.
Fue un proceso de muchos miedos y el pueblo entero se unió a la causa nuestra, porque realmente toda la gente vivía en una situación de represión y queríamos terminar con esa dictadura y lo logramos que fue lo mejor.
P. Tuvo su paso por la revolución sandinista. ¿Cómo fue ese periodo histórico?
G.B.: Fue un periodo de grandes energías, se lograron cambios importantes en Nicaragua.
Fue gozoso y doloroso a la vez, porque por un lado logramos sentir que podíamos cambiar las cosas a pesar que éramos muy jóvenes todos. Pero por otro lado nos tocó otra guerra muy cerca de la victoria, porque Estados Unidos nos empezó a montar la “Guerra de la Contra-revolución”.
Otra de las cosas fue ver la llegada de la gente al poder, los cambios importantes que se dan en la mentalidad y entonces se empezó a perder la mística, generosidad, el heroísmo y se comenzó a tener una mentalidad más autoritaria que también tuvo que ver con la guerra y eso fue muy doloroso, en esa medida en que uno se da cuenta que cuando llega a la realidad, la realidad es muy difícil y en los países nuestros donde existe mucha pobreza e ignorancia es muy difícil cambiar las cosas de un día para otro.
P. ¿Fue doloroso dejar su país?
G.B.: Sí, yo tuve que irme al exilio y recuerdo que tenía como 25 años cuando me fui a vivir a México, después a Costa Rica, también fui representante diplomática del frente sandinista en el exterior, regresé a Nicaragua cuando triunfó la revolución y años después cuando perdimos las elecciones en 1990 me había enamorado de un periodista norteamericano y me fui a Estados Unidos por muchos años, pero iba a Nicaragua constantemente. Siempre digo que mi país es tan pequeño que es como un país portátil y que nunca lo dejé de tener en mi corazón y conmigo, además que fue mi inspiración y mi gran amor.
P. ¿Qué la decepcionó en la política?
G.B.: Me ha decepcionado la vuelta que ha dado Nicaragua, el regreso al poder de Daniel Ortega esta vez con un sandinismo que no se parece al sandinismo en el que yo milité, ahora es un sandinismo muy autoritario, centralista y vertical.
Pienso que el precio por la justicia social no puede ser la pérdida de la libertad y que la democracia es un valor muy importante que no se debe perder jamás, una de las lecciones que debimos haber aprendido la izquierda del fracaso de las revoluciones socialistas del este de la Unión Soviética es precisamente que no se pueden hacer procesos de cambio constantemente sin democracia y que aunque la democracia es más tardada es un proceso de educación de toda la gente, vale la pena mantener la separación de poderes, la humildad, los gobernantes deben saber que ellos son temporales y que tienen que tener un relevo que permita que otras personas accedan al poder.
P. ¿Sucede en muchos países?
G.B.: Sí, sucede en casi todos los países donde se ha tenido esa izquierda populista que ha hecho cosas buenas, programas sociales importantes, ha logrado distribuir la riqueza mejor, pero desafortunadamente ha caído en ese esquema de dominación y caudillismo.
P. ¿Cuánto del ingrediente político hay en su literatura?
G.B.: Hay libros que son muy políticos como por ejemplo “La mujer habitada”, que es un libro que habla sobre el proceso revolucionario en un país que inventé y es una obra sobre un cambio que sufre la protagonista a partir de involucrarse en una lucha revolucionaria, pero lo que tengo yo, como el elemento que se repite en mis obras literarias, es el protagonismo de las mujeres y la visión de la mujer de los procesos sociales y también de su cuerpo y su propia relación con la vida a partir de un cuerpo que es capaz de dar vida y también ha sido reprimido y ahora tengo una novela nueva que es el ciclo femenino que he hablado en casi todas mis novelas y ahora llegamos a la madurez que yo quería contarla a partir de mi propia experiencia.
P. ¿Cómo ha ido cambiando su literatura con el paso de los años?
G.B.: Considero que ha ido mejorando en el sentido que ya tengo un oficio, tengo más experiencia en usar los argumentos, las palabras, las tramas, pero mi literatura no es de una sola cosa, me encanta poder escribir de todos los temas.
P. ¿En qué está trabajando actualmente en su producción literaria?
G.B.: Estoy escribiendo una novela sobre un ancestro mío y vamos a ver cómo me queda.
P. ¿Qué mensaje les deja a las mujeres bolivianas?
G.B.: La mujer tiene que creer en ella misma, tiene que leer, formarse y darse cuenta que tiene un poder extraordinario, que somos las que damos la vida en la especie y que nos deberían tener en un trono y deberíamos tener todos los derechos que nos merecemos.
‘Las mujeres tenemos un poder extraordinario porque damos vida. Deberían tenernos en un trono y darnos los derechos que nos merecemos’.

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